Sanfermines 2024
Los tablones que inician la cuenta atrás
La carpintería Hermanos Aldaz comenzó este viernes la instalación del vallado del encierro de Sanfermines en el tramo del Callejón
- Paula Mas Ugarte
Para Iñigo Aldaz son unos simples tablones de madera pero para cualquier aficionado a San Fermín que se precie representan mucho más. Desde hace 30 años, el carpintero de Puente la Reina coloca, como si de un ritual se tratase, el vallado del encierro. Como cada año, junto a sus compañeros de la carpintería Hermanos Aldaz, Iván, Luis y Miguel, Iñigo Aldaz comenzó este viernes con el montaje al final del tramo de telefónica, justo en la entrada del callejón de la Plaza de Toros.
A las 10.30 y ante la atenta mirada de periodistas y algún que otro curioso, los cuatro trabajadores comenzaron a unir los 2.700 tablones, 900 postes y 80 puertas que componen la totalidad del recorrido. “Empezamos siempre por las zonas que molestan menos a los peatones como esta del callejón”, detalló el carpintero. Desde este viernes hasta el 6 de julio, los operarios se dejarán ver por las calles de Pamplona poniendo apunto los tablones. “La semana que viene seguiremos por la zona del corral y la cuesta de Santo Domingo”, añadió. Los últimos tramos en montar serán los correspondientes a la calle Amaya y Estafeta. En los 850 metros de la carrera se instalarán también unas 70 puertas de diversos tamaños que sirven tanto de evacuación del vallado, como de cierre del recorrido para evitar que la carrera cambie de dirección. Cada elemento del dispositivo es una pieza de una estructura de seguridad prefijada, ya que todos los años se encajan los mismos elementos en los mismos puntos, gracias a un código que combina números y letras que están marcados con pintura en los elementos de madera.
COMO UN TETRIS
Aunque las piezas van debidamente marcadas y organizadas por tramos, Aldaz confesó que él las tiene “todas en mente”. “Esta tarea es como un tetris. Cada poste, cada empalizada y cada tablón tiene que ir en su sitio”, aseguró entre risas. Aunque ahora están cinco, durante los Sanfermines en torno a 60 y 70 personas trabajarán a diario en el desmontaje de las tablas, una operación que comienza cuando termina el encierro, sobre las 8:10 horas, y que se realiza a gran velocidad para restablecer lo antes posible el tráfico. Lo más importante es “que no falte ninguna pieza”, porque, “si te falta alguna, la siguiente ya no la puedes poner”, explicó Aldaz. Durante el montaje, eran muchos los curiosos que se acercaban expectantes. Uno de ellos, Manolo Cía, que posaba junto a su amigo para una foto. “Somos de Pamplona pero queremos mandarle un selfie a otro amigo nuestro que está en Colombia y no puede venir este año a Sanfermines. Para darle envidia”, explicó entre risas el navarro.
María del Carmen Iniesta y José Luis Sánchez paseaban junto a su hijo a la altura del tramo de telefónica. “Hemos venido desde Ciudad Real a pasar unos días y no esperábamos encontrarnos con esto”, explicaba la madre. “Vemos siempre los encierros por la televisión, nos gustan mucho a los tres y nos ha hecho ilusión toparnos con el montaje, el comienzo de todo”, añadió Sánchez. Desde un poco más lejos, concretamente Holanda, el matrimonio Blanken observaba curioso desde una esquina. “No sabíamos que se montaba tan pronto, es curioso”, aseguró la pareja.