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Caso Iñigo Martínez

Un 'partido' que no ha terminado

¿Necesitaba un permiso de la RFEF para jugar contra Osasuna? La normativa de la FIFA deja una puerta abierta al recurso del club navarro

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Iñigo Martínez, entre Raúl García de Haro y Jon Moncayola, en el partido aplazado que está impugnadoAFP7
Publicado el 02/04/2025 a las 05:00
Osasuna aguarda estos días la decisión del Comité Disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el primer órgano competente para dictaminar si el Barcelona cometió el pasado 27 de marzo alineación indebida con Iñigo Martínez. El club envió su recurso argumentado y ahora desde la Ciudad Condal se preparan las alegaciones. Si la resolución es contraria a los intereses rojillos, se acudirá a la siguiente instancia, el Comité de Apelación de la RFEF. Y después, si llega el caso, al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD), ya fuera de la órbita federativa.
En Osasuna, creen que hay 'partido' aunque son conscientes de la complejidad. El Barça, según su tesis, no debió alinear a su defensa porque no habían pasado los cinco días que obliga el artículo 5 del Anexo I del Reglamento del Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA en esta situación en debate. Es el periodo que debe pasar entre el último partido de la selección y el siguiente con su club para los futbolistas que no han sido liberados de sus equipos para la ventana internacional.
Como es sabido, la entidad catalana mandó un parte médico justificando que su jugador no podía acudir a las órdenes de Luis de la Fuente por “una parameniscitis interna en su rodilla derecha remitida”. No obstante, Iñigo Martínez volvió a trabajar con sus compañeros el lunes día 21 y el jueves día 27 recibió el alta médica y disputó el partido contra Osasuna.
¿Lo hizo dentro de la legalidad? Es el asunto que se dictaminará en los despachos. Es evidente que el futbolista fue desconvocado por parte de la RFEF. El Barcelona podrá acreditarlo presentando el correo electrónico que recibió desde Madrid. En eso no hay duda. Sin embargo, el asunto troncal estaría en saber si hubo un acuerdo esos días para que el defensa vasco pudiera ser alineado en Montjuic. Y, en ese supuesto, si está acreditado.
En efecto, cuando se notificó la desconvocatoria, no se conocía todavía la fecha definitiva del aplazado, cuyo señalamiento se cerró después casualmente dentro del periodo de restricción de la FIFA para los jugadores no liberados por sus clubes.
Por ir al grano de este embrollo, la clave sería conocer la explicación de la FIFA sobre el artículo al que alude Osasuna. El organismo internacional dice lo siguiente: “Un jugador convocado por su asociación para una de sus selecciones representativas no tiene derecho, a menos que la asociación en cuestión acuerde lo contrario, a jugar para el club al que pertenece durante el periodo que dure o debiera durar su liberación, conforme a las disposiciones del presente anexo, más un periodo adicional de cinco días”.
EVITAR LA PICARESCA, EL OBJETO DEL ARTÍCULO
La normativa puede generar diferentes lecturas y, para eso, la FIFA elaboró en 2023 una guía explicativa llamada “Comentarios al Reglamento y Estatuto de Transferencias Jugadores” en donde se detiene en todos los artículos. Sobre éste, habla que la “asociación miembro en cuestión (es decir, la asociación miembro que convocó al jugador) tiene la libertad de acordar la exención de esta restricción”, en referencia a la limitación de no jugar en esos cinco días.
Es decir, se deduce que el Barcelona no tendría que demostrar que su jugador fue desconvocado sino demostrar que hubo un acuerdo con la RFEF para que autorizara su participación contra Osasuna. Es más, añade: “Para mantener la seguridad jurídica y garantizar que el acuerdo esté debidamente documentado, se recomienda emitirlo por escrito”.
La FIFA explica la finalidad de la normativa, que no es otra que evitar la picaresca de simular un problema físico para no ir con la selección. Así lo expresa: “Esta regla pretende reducir, si no eliminar, cualquier incentivo para que el jugador o su club busquen una excusa (en lugar de una razón legítima) para no responder a una convocatoria internacional con el fin de quedarse en el club”.
Apenas hay precedentes. En 2004, se da la circunstancia de que Osasuna estaba en el otro lado. El Mallorca denunció la alineación indebida de Aloisi, desconvocado por Australia. Y en 2006, el Espanyol lo hizo con el Barcelona y sus jugadores Puyol y Xavi que habían causado baja también por problemas físicos. No prosperaron ninguno de los dos casos, aunque en el Comité de Competición hubo un voto particular, el de Enrique Arnaldo, que respaldó que había alineación indebida. Por lo demás, se dio por bueno que todos habían sido desconvocados, aunque luego pudieron jugar.
Osasuna no ve que esos casos sean como el que ahora está en los despachos. La clave puede estar en saber si existe esa garantía por parte de la RFEF para que Iñigo pudiera ser alineado. Un acuerdo que nada tiene que ver con la lesión, como pasó por ejemplo con los tres jugadores azulgranas de la sub 21 que abandonaron la concentración
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